3 Cosas Que La Generación Z Desea Que La Iglesia Entendiera
La revista Outreach Magazine recientemente publicó un artículo por Tanita Tualla Maddox quien escribe sobre la Generación Z, (o centennials) que agrupa a las personas nacidas aproximadamente entre 1997 y 2010. Es la primera generación de nativos digitales, caracterizados por su pragmatismo, su preocupación por el bienestar mental y físico.
Hemos traducido y resumido este artículo importante para los líderes cristianos de hoy. Pueden leer el artículo en inglés aquí.

Resumen
La Generación Z desea algo más que una simple invitación a la iglesia; quiere estar capacitada para el evangelismo conversacional. Busca orientación sobre cómo compartir su fe y comprender los fundamentos de sus creencias, recurriendo a menudo a fuentes en línea en busca de respuestas. Se anima a las iglesias a ofrecer enseñanzas y recursos intencionales sobre evangelismo y apologética.
1) Enséñennos cómo practicar el evangelismo conversacional.
“El único evangelismo que nos están enseñando es invitar a nuestros amigos a la iglesia. No nos estánenseñando cómo compartir el evangelio en una conversación con un amigo en una cafetería.”
Escuchar esto realmente me hizo detenerme y reflexionar. A menudo he usado la frase: “Inviten a susamigos”, como una forma de alcance evangelístico. Nuestra próxima generación quiere más que eso.Quiere aprender cómo explicar su fe a otra persona, lo cual también significa que necesita ser equipadapara saber por qué cree lo que cree. Esta no es solo una petición para entender cómo evangelizar, sino unapetición de una comprensión apologética de la fe cristiana dentro del contexto actual.
No sé de dónde pensamos que van a aprender acerca de su fe y cómo compartirla si nosotros no tomamosel tiempo para enseñárselo. En realidad, sí sé dónde: en línea. Ya he escuchado a jóvenes decirme queacuden a TikTok, YouTube y ahora a ChatGPT para hacer preguntas sobre la Biblia y la fe. No lo hacenporque piensen que allí encontrarán la mejor información. Lo hacen porque no saben a dónde más acudir, o porque les da vergüenza preguntar, y nosotros no les hemos dicho claramente: “Traigan sus preguntas aquí”.
¿Qué pasaría si tuviéramos una “Pregunta de la semana” que se respondiera antes del sermón? ¿Quépasaría si tuviéramos clases o grupos pequeños regulares donde se enseñara y practicara el evangelismoconversacional? ¿Qué pasaría si ofreciéramos una apologética cultural sobre por qué lo que creemosimporta?
Nuestra próxima generación nos está pidiendo que seamos más intencionales en equiparlos para elevangelismo, y deberíamos aceptar ese desafío.
2) Muéstrennos cómo vivir el discipulado en un mundo digital.
Los jóvenes han crecido, y están creciendo, con recursos digitales interminables relacionados con eldiscipulado, algunos buenos y otros no tan buenos. Pueden ver una transmisión en vivo de un servicio de laiglesia, seguir un plan devocional en una aplicación bíblica, escuchar podcasts y buscar cualquier tema defe en las redes sociales. Una persona de la Generación Z compartió el impacto negativo de todos estosrecursos digitales de discipulado: “Nos hace pensar que podemos vivir el discipulado por nuestra cuenta”.
Esta persona de la Generación Z habló de cómo casi no hay conversación sobre cómo ser discípulo en unmundo digital. “Hay tanta información, buena y mala, y tanta exposición a cosas como contenido sexual, ylas iglesias no nos están hablando sobre cómo navegar todo esto en nuestros espacios digitales”.
Mi impresión es que nosotros mismos no estamos seguros de cómo navegarlo. Esta podría ser unaoportunidad para descubrirlo juntos, junto a nuestros jóvenes de la Generación Z. Tal vez esto no sea unaclase de “cómo hacerlo”, sino una conversación de mesa redonda con participación multigeneracional paraidentificar desafíos y buscar soluciones.
La iglesia ya ha enfrentado desafíos similares antes. Cuando las Biblias comenzaron a imprimirse y hacerseaccesibles, las personas ya no tenían que ir a una iglesia para escuchar lo que decía la Biblia. Podían leerlapor sí mismas. Esto fue un regalo, pero también trajo desafíos. Nos alejamos de la lectura bíblicacongregacional hacia una lectura bíblica individualizada, por lo que las personas tuvieron que serenseñadas a leer y usar sus Biblias.
A medida que nuestro mundo digital cultiva experiencias de fe individualizadas, las iglesias y los ministeriostienen que esforzarse más por un discipulado personal y conectado con nuestra próxima generación.Comencemos simplemente iniciando la conversación con nuestros jóvenes adultos, aun si no tenemostodas las respuestas. No tener las respuestas no significa que ignoremos el tema hasta tenerlas. Más bien,comencemos un camino junto a nuestros jóvenes adultos, e incluso modelemos cómo se ve seguir a Dioscuando no tenemos todas las respuestas.
3) Sigan iniciando conversaciones con nosotros; estamos más interesados de lo que aparentamos.
Cuando pregunté por qué existía esa fachada de desinterés, esta persona de la Generación Z dijo: “O hemossido heridos, o tenemos miedo de ser heridos. Si nos presentamos, estamos interesados. Incluso si noestamos asistiendo a tu iglesia, estamos interesados. Solo tenemos miedo de no ser bienvenidos”.
Esta generación ha crecido con amistades desechables que pueden terminar con un clic en el botón de“dejar de seguir” o “bloquear”. A esta generación se le ha enseñado a desconfiar primero hasta que alguiendemuestre ser digno de confianza. Esta generación ha estado rodeada, en los espacios digitales, por elmensaje: “No eres suficiente para ser amado o valorado”, y ese mensaje luego se ha filtrado a su mundoreal. Sería un error decir que este miedo a ser herido se limita al temor de ser lastimado por la iglesia. Paranuestra próxima generación, va mucho más allá de eso.
No podemos quedarnos sentados pensando: “Ellos saben que estoy aquí para ellos”, o “Si estáninteresados, vendrán a hablar conmigo”. Una persona de la Generación Z dijo que ese no es el caso. Lasgeneraciones mayores necesitan iniciar conversaciones con las generaciones más jóvenes. Sonrían,aprendan sus nombres y muestren entusiasmo por el joven que tienen enfrente. ¿Por qué no volver a usaretiquetas con nombres para ayudar a los adultos mayores a aprender los nombres de los jóvenes y paraayudar a los jóvenes en su interacción social al permitirles ver los nombres?
Al mismo tiempo, estén preparados para ser ignorados o rechazados. Un intento de iniciar conversacióncon un joven no es todo lo que se necesita. Tenemos que ganarnos la confianza. Tenemos que ser losresilientes. Tenemos que seguir presentándonos, seguir invitando y seguir acercándonos, aun cuando nohaya reciprocidad por un tiempo. Los jóvenes necesitan personas que los apoyen, y no seguidores deocasión que animan solo cuando el equipo juega bien, sino el tipo de seguidor que nunca pierde laesperanza en medio de las derrotas. Sean ese apoyo para ellos.
Estoy muy agradecida por lo que estos jóvenes de la Generación Z compartieron conmigo. Si hubieraescrito este artículo sin ellos, habría sido desde una perspectiva muy diferente. Sus peticiones fueronprácticas, razonables y útiles para mí mientras sirvo en un rol de liderazgo en el ministerio. Espero quetambién lo sean para ustedes.
Vía: Outreach Magazine | traducción por Visión Ahora.
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