Contenido

Vivimos en tiempos peligrosos

Charles Spurgeon escribio ya mas de 100 años:

Charles Spurgeon

«Vivimos en tiempos peligrosos: estamos pasando por un período muy lleno de incidentes; el mundo Cristiano está convulsionando; existe una gran agitación de las fundaciones antiguas de la fe; un gran cambio de las antiguas enseñanzas. La Biblia es hecha hablar hoy en un lenguaje cual nuestros antepasados no entenderían. Las enseñanzas del Evangelio, la proclamación cuál hizo a los hombres temer el pecado, y tener pavor de la eternidad, están siendo olvidadas. El Calvario está siendo robado de su gloria, el pecado de su terror, y es dicho que estamos evolucionando hacia el reinado del sentimentalismo vigoroso y bendecido, en cual el cielo y en la tierra, Dios y el hombre han de ser una pila de emociones sensacionales; ¿pero en el proceso de evolución no está el poder del evangelio debilitado? ¿Acaso no están nuestras capillas vacías? ¿No existe entre los hombres una gran indiferencia hacia las reclamaciones de Cristo? ¿Acaso no han sido las teorías de evolución dañinas en su efecto sobre este siglo? ¿Adónde está el entusiasmo ardiente por la salvación de los hombres cual se notaba en la No-conformidad del pasado? ¿Adónde está el entusiasmo noble que hizo héroes y martirios por la verdad? ¿Adónde está la fuerza que cargó la No-conformidad adelante como una gran avalancha? Ay, ¿adónde?»

Hoy en dia estas palabras también son relevantes, y aun mas, nos hacen pensar que estamos viviendo en tiempos finales.  El mensaje del evangelio se tiene que predicar «a toda criatura» y mientras lo hacemos tenemos que hablar de la segunda venida de Cristo, y que estamos viviendo en los últimos días.

La palabra de Dios aun nos recuerda sobre el carácter de los hombres en los postreros días, los falsos maestros y falsos profetas:

«También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.
Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.»

2 Timoteo 3:1-7